Archivo del tema ‘Mesa 6’

Ponencia Mtro. Ramón Tamayo Flores Alatorre - Universidad ICEL

Jueves, Mayo 8th, 2008

Política Digital en México
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El Currículo y las NTIC’S en la Educación Superior

Por Ramón Tamayo Flores Alatorre
Mayo de 2008

El Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012 (PND) que presentó el ejecutivo federal para el período que se cita, postula como uno de sus objetivos:
“impulsar el desarrollo y utilización de nuevas tecnologías en el sistema educativo para apoyar la inserción de los estudiantes en la sociedad del conocimiento y ampliar sus capacidades para la vida” .

Dicho objetivo propone cuatro metas a saber: a) modernizar la infraestructura y sistemas operativos teleinformáticos; b) dotar de computadoras a las escuelas; c) fomentar una cultura informática; d) destacar la educación a distancia. Todo ello con el fin de satisfacer los requerimientos básicos de una sociedad global del conocimiento. Para lograr estas metas, a su vez, se definen seis estrategias operativas. Éstas son:
1. Propiciar el uso de las nuevas tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC’S) desde la educación básica;
2. Alfabetizar a estudiantes y maestros en materia digital;
3. Fortalecer la conectividad (Internet) en escuelas, bibliotecas y hogares;
4. Transformar el modelo de la telesecundaria mediante un esquema de interactividad a partir de la incorporación de las NTIC’S;
5. Promover la educación a distancia en la educación media superior y superior;
6. Modernizar equipos y plataformas tecnológicas.
Como es evidente, en ninguna de estas estrategias se considera una reforma curricular al cual deba subordinarse la tecnología. Más bien sucede lo contrario. La tecnología subordina al currículo precisamente por el rezago de este último frente al constante perfeccionamiento tecnológico.
El PND, por supuesto, expresa la necesidad de actualizar los programas de estudio, contenidos, materiales y métodos en otro de sus objetivos y estrategia específica . Pero esto lo hace para mantener vigente el contenido y no de la formación humana en un contexto posmoderno y globalizado.
Por estas razones, continuar con el currículo tradicional al mismo tiempo de pretender incorporar las NTIC’S en la educación es un contrasentido, simplemente porque la política digital dispone la inserción del estudiante en “una sociedad global del conocimiento”, lo cual implica definir la formación explícita para ese fin. Y hacerlo significa, necesariamente, reformar los currícula pues en este instrumento se define precisamente la intencionalidad educativa. En el enunciado se advierten dos variables nuevas. Una de ellas es la globalización; la otra, el conocimiento. Ambas sugieren un entorno de producción y reproducción diferente a lo tradicional. La globalización distingue una característica definitoria de la sociedad del conocimiento y es esa red mundial de comunicaciones que tal sociedad construye cotidiana y velozmente (Palamidessi, 2006). El conocimiento, por otra parte, se gesta como una interacción tridimensional donde la investigación adquiere un rol protagónico por: su capacidad de producción de conocimientos en forma colaborativa e interdisciplinaria; por vincularse con lo exógeno y de modo multidireccional; y por fomentar la innovación tecnológica. Esa forma de crear conocimiento pretende, a su vez, la renovación de la ciencia .
El panorama actual, tal y como se presenta, aun no se define en el currículo convenientemente. Parte de la misión de una escuela es reproducir el contexto y esto lo hace, por tradición, a través de textos. Concerniente al asunto Lundgren (1997: 19), expresa:
“Cuando los procesos de producción y reproducción están unidos, sólo existe un contexto social único en el que ambos se forman. Cuando los procesos de producción están separados de la reproducción, se forman dos contextos sociales: uno para la producción y otro para la reproducción (…) lo que sucede en ambos procesos estarán todavía interrelacionados, pero ahora la relación será indirecta y la comunicación dependerá principalmente de los TEXTOS”

Este es el punto central de la presente ponencia: la desarticulación entre el currículo y las NTIC’S por la disociación del mismo currículo entre los textos y el contexto. Un currículo es relevante en la medida de su participación como proyecto-puente en la formación del sujeto. En otras palabras, el currículo es el mediador entre el In Put y el Out Put del proceso educativo o de formación.
Una posible causa de la dificultad de conectar los textos con el contexto, pudiera estar en la propia dinámica de desarrollo curricular porque su conformación surge de la política, la administración y la pedagogía, en ese orden. Verbigracia, es usual diseñar al currículo desde la visión del estado o de la escuela como institución. En el primer caso la perspectiva es asociar a las NTIC’S como un eje de desarrollo nacional en atención a una visión económica, de mercado, con énfasis en lo exógeno. En el segundo, se asume una visión endógena de la institución según su carácter de pública o privada. En todo caso, la aplicación de políticas depende de procesos de planeación e implementación de estrategias desde el nivel político-administrativo más alto hasta el más bajo sin la correspondiente retroalimentación. Se proscribe así reformas curriculares idóneas en atención a procesos de bottom-up . Como bien sostiene Westbury (2002: 77): “se ha pasado de una política dirigida al currículum en sí mismo a una política para las escuelas” y, me permito agregar, para el estado y las empresas.
En nuestro país la política digital educativa destaca a la escuela como el centro del cambio desde una sola perspectiva: las NTIC’S. El currículo y su función en términos epistemológicos, culturales, éticos, no se toma en cuenta. Las demandas sobre reformas curriculares son simplemente para actualizar la temática, lo cual es pertinente y urgente cabe añadir, pero -me parece- el problema no es en sí el rediseño de los currícula, sino su enfoque.
Es crucial redefinir la agenda digital educativa a fin de revertir la planificación de políticas desde “arriba” y proveer no sólo una solución al problema de la representación de multirealidades, sino plantearse además cómo hacerlo desde “abajo”. En suma, es plantear cómo considerar aquello pertinente a transmitir de la producción (contexto) a la reproducción (texto), y viceversa, a la vez que ligar contexto y texto mediante las NTIC’S.
De facto, para Guarro Pallás (2005), la formación de redes del conocimiento en el campo educativo son estrategias prioritarias a considerar en una reforma curricular porque la tecnología tradicional, el texto, está llegando a su fin por otra emergente: el hipertexto. Por ello, de una educación con baja tecnología (low tech) se transitará a otra más tecnificada o high tech. Según Brünner (2003: 156), hablar de high tech es hablar de:
“Sistemas interactivos, tridimensionales (…) que emplean dispositivos para proporcionar al usuario un sentido de presencia en el espacio, sea visual, auditivo y a veces táctil u olfativo (…) representa la posibilidad de liberar a la educación de la tecnología del aula (…) los sistemas de computación en red podrían operar como <>

Si esto es así, tenemos otro motivo para reformar, primero, los currícula porque estos son los proyectos que permiten modificar las relaciones espacio-temporales para la producción a través de los contenidos, pero también permiten aplicar “forma y modos de reproducción”, (Giddens, 1995: 38) nuevos e idóneos para la inserción del individuo a esa “sociedad global del conocimiento”.
Justamente, es menester preguntarse por el tipo de educación a optar antes de adquirir la infraestructura tecnológica; o bien remediar cuestiones elementales sobre utilizar tal o cual tecnología sin previamente definir la intencionalidad pedagógica a la que se pretende llegar (Martínez Santiago, 2000). Al respecto Guarro Pallás (2005: 49) abunda:
“Ante este panorama, la escuela tiene que replantearse muchas cosas: qué competencias básicas y específicas deberá enseñar; cómo organizar el conocimiento tan cambiante y surgido en contextos pluridisciplinares; cómo y quién deberá sintetizar ese conocimiento; etc.”

Bien puede agregarse a estas premisas cuestiones como qué tipo de NTIC’S se requieren para apoyar la reproducción de los contextos y desarrollar comunidades globales de aprendizaje.
Como sea, el primer paso consiste en la reforma del currículo si se desea “generar modelos de fenómenos dinámicos (como problemas de la vida real) y abordarlos desde todos los ángulos imaginables (…) [para] formar comunidades de aprendizaje” (Brünner, 2003: 157, 159).
El punto de partida de una reforma curricular sería la creación de comunidades de aprendizaje en franca analogía a la sociedad de redes.
Ahora bien, en los cambios de una institución endógena hacia un modelo en red, exógena, hay ya algunas experiencias en la educación superior (ES). Estas surgieron tanto por políticas digitales de estado como por la propia obligación de la universidad de responder a los retos del contexto global.
Si hacemos un breve recorrido por estas experiencias, habría que detenerse en tres de ellas: Internet 2; las plataformas multimedia webs; y, el movimiento europeo que inició con la Declaración de Bolonia (DB).
Por ejemplo, Internet 2 , una red con objetivos distintos al Internet comercial, se desarrolló por la inquietud de académicos de varias universidades en el entorno internacional. La intención de esta colaboración fue generar aplicaciones telemáticas para el trabajo de la investigación y la docencia. Por este desarrollo hoy en día es factible hablar de “telemedicina, bibliotecas digitales, laboratorios virtuales, manipulación a distancia y visualización de modelos 3D. Estas aplicaciones no serían posibles de desarrollar con la tecnología del Internet actual” (López Arellano, et al, 2005: 5). Huelga puntualizar que todas y cada una de estas aplicaciones demandaron innovaciones curriculares.
Por su lado, las plataformas multimedia webs -como es el caso de moodle y blackboard entre otras- permitieron la oferta de cursos y carreras de modo virtual. Esta tecnología permite acercarse al concepto del “Inware” o creación de redes extensas de comunicación en las que se incluyen publicaciones digitales “más allá del texto” (Pisanty, 2008: 12). A propósito, para Pisanty la tecnología del Inware es una posibilidad de “construir los aprendizajes, de técnica y ética a la par” (ibíd.). O, la contingencia real de articular el currículo con las NTIC’S.
Las aportaciones tecnológicas en comento, trajeron como consecuencia nuevos conceptos. E-learning, e-aprendizaje, educación virtual, aprendizaje colaborativo, aprendizaje interactivo, son algunos de ellos. Por lo mismo, todos requieren una profunda revisión desde la óptica pedagógica para innovar los currícula articulando las NTIC’S con estos neo-conceptos, sobre todo en el campo de los presencial.
No obstante, incluso la educación a distancia mediante plataformas multimedia webs, adolece de igual condición porque proveer de un curso virtual no necesariamente connota establecer una red exógena de información, conocimientos y socialización. La educación virtual provista por un tipo de Internet y plataforma web, cubre quizás un 10% -si no menos- de la población estudiantil total de una institución de educación superior (IES), pública o privada, en México. Es decir, el mayor porcentaje de alumnos se forma en las instalaciones físicas de la institución. Esto inclina la balanza, de manera importante, a los estudios presenciales. Y es aquí donde el currículo tradicional persiste en su desarticulación con las NTIC’S. Prácticamente no hay relación alguna entre los contenidos de las materias y sus tradicionales objetivos, con el concepto de redes de conocimiento cuyo fin es enseñar la identificación y manipulación de realidades sígnico-simbólicas para resolver problemas complejos. En las IES, en su modalidad presencial, la “enseñanza queda reducida al nivel de destrezas elementales” (Brünner, 2003: 82). A lo sumo, se presenta la información con computadoras o se crean talleres para el uso de la computadora y algunas disciplinas de diseño.
Finalmente, la tercera experiencia a describir como de gran relevancia, es el movimiento europeo que inició con la DB a fines del siglo pasado . Dicho movimiento tiende a re-diseñar los currícula, antes que cualquier cosa, para crear redes de conocimiento y vínculos inter-universitarios. En suma, una red de universidades interconectadas por sus planes y programas de estudio.
Bajo la égida de su relativa autonomía, la universidad europea propició reformas curriculares para hacer los estudios compatibles y comparables en toda Europa. Una de las estrategias para lograrlo fue un sistema de homologación de créditos con la finalidad de obtener títulos comparables en toda Europa. En el campo curricular, el movimiento produjo las siguientes tendencias:
1. La creación de currículos flexibles;
2. La generación de criterios curriculares hacia la competitividad, la comparabilidad y la compatibilidad; y,
3. La innovación de los currícula.
Con estos criterios, la DB intenta ligar esa gran diversidad de identidades opuestas como son las figuras: docente-investigador; académico-profesionista; empresa-universidad; universidad pública-universidad privada; mercado-sociedad, entre otras más. De tal suerte, se genera una importante apertura con relación al diseño de los currícula a fin de resolver el asunto de las dobles titulaciones; de la elaboración de planes y programas de estudio conjuntos; y de la incorporación de las NTIC’S en esquemas de vanguardia (Almarchar, 2007); entre otros problemas.
Los cambios estructurales que se persiguen desde la DB, luego entonces, no sólo se debe a la tensión del neoliberalismo sobre las IES; sino, asimismo, a los “Cambios tecnológicos y la difusión de procesos intensivos en conocimiento, [los cuales] pudieran estar produciendo una mayor demanda de profesionistas, técnicos y analistas simbólicos” (Brünner, 2003: 50).
El movimiento para interconectar a las universidades europeas ya se extendió a Latinoamérica con el proyecto Tuning. De ahí su especial relevancia para destacarlo en estas líneas porque es un movimiento mundial con miras a crear las redes del conocimiento, de la información, de esa red mundial de universidades. Y el esfuerzo se centra en la estructura de fondo de toda institución educativa: el currículo. Con todo, la gran pregunta sigue en el aire: ¿cómo crear un currículo atinente a la generación de redes de conocimiento e información, por un lado; y a las exigencias institucionales, por el otro, para formar ciudadanos libres, diversificados y comparables en el contexto internacional, sin soslayar la incorporación de las NTIC’S en el proceso? La respuesta no es simple. La pregunta queda en la palestra para las distintas alternativas, producto quizás de una investigación.
En el ínter, termino mi intervención con las respuestas a las dos preguntas básicas del foro:
1. ¿Qué orientación tiene la universidad en el ámbito interno en relación con las nuevas tecnologías? La universidad que hoy represento intenta planificar sus políticas en un proceso de bottom-up. A partir del reconocimiento de un estadio actual, que podemos ubicarlo en el low tech, se trabaja ya desde el posgrado sobre diversas propuestas de multimedia como plataforma pedagógica básica para el tránsito hacia el high tech. Se aspira con ello a formar comunidades de aprendizaje interuniversitarios globales cuya liga se estructure convenientemente por currículos comparables y compatibles entre sí, tendientes a abatir los procesos endogámicos institucionales.
2. ¿Cuáles son las políticas públicas que la institución considera deben ser tomadas en cuenta para potenciar las capacidades de los ciudadanos desde la educación básica hasta la educación superior (políticas públicas)? En este sentido, es pertinente adicionar a la agenda del Sistema Nacional e-México, un proyecto tecno-económico. Es decir, prever alguna forma o estrategia para aportar recursos financieros para el desarrollo de las NTIC’S en los distintos niveles educativos del país. El apoyo económico es necesario para el sector público como para el privado, si deseamos alcanzar la infraestructura y la conectividad de última tecnología, así como para innovar los currícula con el fin de crear redes entre los mismos niveles como entre niveles distintos.
Adicionalmente, una política conveniente para generar ligas interuniversitarias, o la universidad-red, como para responder a las demandas nuevas de investigación, desarrollo experimental e innovación (I+D+i) es fomentar encuentros interuniversitarios con participación ya del sector público como del privado, a fin de propiciar -a propósito- el fenómeno del bottom-up en el proceso de la planeación e implementación de políticas digitales educativas. Este parece ser el caso del primer foro que organiza la UNAM–FES ACATLÁN- e INTEL de México. Si es así, enhorabuena para ambas instituciones.

Referencias
Almarchar Barbado, Amparo. El Proceso de Bolonia y su Impacto en los Profesores Universitarios. México: Conferencia en la Universidad Pedagógica Nacional, 6 de mayo de 2007;
Brünner, José Joaquín. Educación e Internet ¿La Próxima Revolución? Chile: Fondo de Cultura Económica, 2003;
Diario Oficial de la Federación. Ley de Ciencia y Tecnología. México: Cámara de Diputados del Honorable Congreso de la Unión, fecha vigente (con la última reforma publicada en el DOF, el 21.08.2006);
Giddens, A. Modernidad e Identidad del Yo: el yo y la sociedad en la época contemporánea. Barcelona: Península, 1995;
Guarro Pallás, Amador. Los Procesos de Cambio Educativo en una Sociedad Compleja: diseño, desarrollo e innovación del currículum. Madrid: Pirámide, 2005;
López Arellano, Paulo César; Nava Caballero, Luis Alberto; Soto Ramos, Juan Jaime Jesús. Internet 2: reporte de investigación para el seminario de Comunicación Educativa, del Diplomado en Informática. México: ICEL, 2005;
Lundgren, U.P. Teoría del Curriculum y Escolarización. Madrid: Morata, 1997.
Martínez Santiago, R. Introducción. Revista Iberoamericana de Educación, p. 24, On-line: hww.campus-oei.org/revista/rie24a00.htm;
Palamidessi, Mariano; Galarza, Daniel; Landau, Mariana; Schneider, Débora. La Escuela en la Sociedad de Redes: una introducción a las tecnologías de la información y la comunicación en la educación. Argentina: Fondo de Cultura Económica, 2006;
Pisanty, Alejandro. ¿Qué se debe Articular en una “agenda digital” para México? Revista Política Digital, pp. 12-14. México: Nexos, marzo de 2008;
Poder Ejecutivo Federal. Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012. México: www.presidencia.gob.mx;
UCAID. Internet 2. On-line: civicon7.tripod.com/info.htm;
Westbury, Ian. ¿Hacia dónde va el currículum? La contribución de la teoría deliberadora. Barcelona: Ediciones Pomares, 2002;